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martes, 29 de noviembre de 2016

"Hemos ido al infierno" (Reflexión sobre la problemática de los refugiados)

“Hemos ido al infierno”.- Esto es lo que afirma uno de los refugiados que captó Jordi Évole en su documental “Astral”, lo que me parece un buen punto de partida para comenzar una reflexión personal.  Desde hace tiempo no paramos de escuchar la problemática de los refugiados procedentes de diversos países del mundo pero nuestro país no parece estar actuando de manera demasiado eficiente. Para poder comprender esta problemática bajo mi punto de vista de futura educadora social, quizás debamos hacer un ejercicio de empatía, intentar entender cómo se pueden sentir esas personas en su país de origen, que arriesgan su vida y la de sus familiares en busca de una mejora, en busca de la “tierra prometida”. Aunque seguramente se necesite vivir una situación así para poder comprenderla bien, pienso que todos deberíamos de gastar unos minutos de nuestra vida en esto. Una vez que hayamos hecho este ejercicio, pensemos ahora en cómo se están haciendo las cosas con ellos. 

Según el artículo 14 de los derechos humanos, “En caso de persecución, toda persona tiene derecho a buscar asilo, y a disfrutar de él, en cualquier país.” No es que Europa no esté cumpliendo este derecho, pues sería una acusación muy grande para hacerla desde mi modesta opinión, pero lo que sí puedo afirmar es que son casos contados los refugiados que acogen los distintos países europeos. Aunque es cierto que de unos países a otros hay una gran diferencia. Así todo solo una pequeña parte de los refugiados eligen Europa y una parte aún más pequeña, elige España, lo que nos hace replantearnos la razón de estos datos. Sea como sea según esto,  una persona refugiada debe ser tratada como si fuese un habitante más del país. ¿Lo están siendo? Me atrevería a decir que no por muchas razones. Si de verdad tratásemos a estas personas como una más de nuestro país, estas personas no se tendrían que volver a su país por falta de recursos, como en muchas ocasiones pasa. Bajo mi punto de vista, lo que tendría que empezar a hacer Europa es crear una buena política que ampare esta problemática, pues en el fondo la ley que tenemos es el problema de toda la comunidad europea. No soy política, ni economista, ni nada por el estilo, pero quizás con la mitad del rescate bancario que realizamos podríamos haber invertido en esta problemática que no hacemos más que ignorar. Porque es importante saber que esto no es un problema nuevo, sino que es un problema que estamos alargando, al que parece que no nos queremos enfrentar. Las razones no están claras, pero la cuestión es que no nos enfrentamos.

Es cierto que el papel que están desarrollando las ONG que están trabajando desde allí, es inmenso y sin ellas probablemente la problemática sería aún mayor, pero lo que pienso que hay que mejorar es la coordinación entre este tercer sector y los gobiernos, para que todo el trabajo sea totalmente eficiente. Muchas veces esas ONG recogen a personas que están en el mar, pero desgraciadamente no saben qué va a pasar con ellas después, por lo que es algo que se debería de aclarar desde un primer momento.

Por lo que como futura educadora social esto es lo que se debería hacer para afrontar el problema:  
  1. Crear una política a nivel europeo que ampare a todos los refugiados o al menos solucione todas las muertes de las cuales en el fondo somos responsables.
  2. Coordinar el trabajo de los gobiernos de cada país con el de las ONG. Crear actuaciones eficientes, que les aseguren una vida digna en el país que lleguen.
  3.  Sensibilizar a la población, eliminar mitos y generar conciencia de la problemática que está ocurriendo. Esto se puede lanzar desde colegios, asociaciones que actúan a pie de calle, ayuntamientos,… Consiguiendo así una mayor integración cuando lleguen a nuestro país y evitar que caigan en la exclusión social.


Estos tres pasos no son la solución “a todos los males” ni mucho menos, es mi opinión y son tres pasos que considero como básicos si queremos comenzar a realizar un trabajo eficiente en materia de personas refugiadas.